La mala sorpresa

Desde mediados de este año, un amigo de la escuela se dio a la tarea de contactar a todos los que estudiamos en la generación durante toda nuestra vida preuniversitaria,  algo que solo es posible a través de los beneficios que ofrece la tecnología hoy en día, sin los cuales las comunicaciones serían mucho más torpes.

Al cabo de un mes, aquel amigo formó un grupo de conversación por el teléfono a modo de chat, un grupo donde se encontraba ya la mayoría de nuestra generación, excepto aquellos pocos quienes no quisieron saber nada de nosotros.

Durante la segunda mitad del año, todos estuvimos en contacto constante a través de aquel grupo, compartiendo las cosas del día a día y, por supuesto, muchos enviando bromas, que hacían algunos momentos del día mucho menos pesados, además de hacernos reír mucho en ocasiones.

Finalmente, a fin de año se organizó una comida entre todos los integrantes de la generación, una comida que por supuesto duraría hasta el día siguiente y prometía ser todo un éxito, algo que así fue, ya que todos nos divertimos mucho, además de haber sido un evento que duró casi un día y medio.

Sin embargo, no todo fue de color azul y hubieron algunas cosas que ni a mi ni a muchas otras personas les gustó, tal como fue el hecho de que haya llegado un conocido que ni siquiera había pertenecido a nuestra generación ni a nuestra escuela, algo que desde el principio estuvo absolutamente fuera de lugar.

A decir verdad, las razones que mencioné, es decir, el no pertenecer a nuestra generación ni a nuestra escuela, no son las verdaderas razones por lo cual no fue grata su presencia, ya que durante la noche llegaron varias personas que no pertenecían a nuestra generación.

La razón verdadera porque los que conocemos a ese individuo no nos regocijamos por su llegada, es debido a que se trata de una persona hipócrita, malintencionada  y envidiosa, una persona que si es que va algún lugar, es porque quiere siempre sacar algo de alguien o de algo, para además hacer mal uso de aquello que pueda sacar, siendo de esas personas que se enorgullecen de sacar el mayor provecho de un trato que en principio debería de ser honesto.

Algo que molesta a muchas de mis amistades, es que esta persona se pega a nuestro grupo inmediato de amigos, lo peor siendo que muchas de mis amistades aún no se dan cuenta de la calaña de ser humano que es ese individuo, algo que le permite infiltrarse en las cosas privadas como termita en la madera.

Sin embargo, es un hecho que las personas o individuos de esta naturaleza, aunque parecen poder volar con sus malos actos, eventualmente caen sobre su propio peso, generalmente al cometer un error garrafal, un error que por lo general comenten por la ceguera que causa su ego.

De hecho, aquella persona acababa de quedar muy mal a un amigo mío, que se dedica al factoraje.

Standard