Lo que aprendí de Albert Camus

Hace unos días, fui a las oficinas de una empresa dedicada a préstamos por internet y créditos instantáneos, debido a que surgió una situación en nuestra empresa que requiere de ejercicios financieros que al momento no podemos fomentar, debido a que nuestros recursos están concentrados en otros frentes.

Por lo que pude observar, aquel negocio, o al menos esa agencia en particular, es una sumamente exitosa, ya que se encontraba llena de personas, lo que también es una radiografía de la calidad de su servicio, algo de lo que todos aquellos involucrados en el comercio de cualquier tipo debemos de aprender.

Al estar sentado en la recepción de aquellas oficinas y sabiendo que la espera sería larga, hice algo que tiendo hacer cuando estoy en un lugar en espera o en alguna fila larga, algo que tiende a funcionarme mucho y a acortarme las horas.

Se trata de un ejercicio de memoria que consiste en observar una habitación o el lugar donde me encuentre y concentrar mi atención en un objeto en particular, para después cerrar los ojos y recordar todos sus detalles a la perfección, algo que es fácil en teoría; sin embargo, sumamente complicado en la práctica.

Es posible comenzar con un solo objeto o con varios, con el objetivo de recordar el orden de todos ellos y si es posible, recordar los detalles de cada uno.

Este pequeño pasatiempo es muy difícil al principio; sin embargo, comienza a convertirse en una adicción y hasta en un vicio, que se debe de tener en la bolsa y bien guardado o puede salirse de control, como sucede con todos los vicios.

Cuando digo fuera de control me refiero a que puede suceder que uno comience a hacer esta actividad en los momentos menos apropiados, como podría ser en una junta de negocios o en cualquier asunto que requiera de nuestra absoluta atención.

Digo esto porque ya me ha pasado.

No obstante, si esto se mantiene bajo control, es algo que puede afinar nuestra concentración a groso modo y hacer de nuestra memoria un aparato infalible que resulta siendo sumamente útil para una infinidad de cosas en la vida, especialmente en los negocios o en cualquier asunto que requiera un buen grado de atención, reflexión y memoria, tres elementos importantísimos para el ejercicio correcto de muchas actividades importantes.

Debo decir que el constante ejercicio de la memoria y del ojo para el detalle me ha ayudado mucho en mi vida, ya que no solamente veo cosas que otros no en muchas situaciones, sino que también me es posible muchas veces ver a futuro con gran certeza, algo crucial para el éxito en cualquier cosa, ya que siempre he dicho que el capitán que en sus huesos siente la tormenta con anticipación llega a puerto seguro.

He de decir que esta actividad no es resultado de mi propia creatividad, sino una que aprendí de una novela de Albert Camus, El extranjero, una obra que recomiendo a todo hombre leer.

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